domingo, 6 de noviembre de 2016

VIDA

NICOLASA DE LAS MERCEDES GARAY DÍAZ, NICOLLE GARAY. Pertenece a la IIª. Generación del Momento Moderno, que componen los nacidos de 1860 a 1874. Nació, Nicolle, en la ciudad de Panamá el 10 de septiembre de 1873 y muere el 19 de junio de 1928. Es hija del reconocido pintor Epifanio Garay, natural de Bogotá y de Mercedes Díaz Remón, descendiente de una distinguida familia panameña. En Nicolle Garay se reúne una riquísima tradición cultural y familiar tanto por línea paterna como por la materna.
Su padre, Don Epifanio Garay y su abuelo Narciso Garay Jiménez han dejado abundante testimonio de su aportación a las Bellas Artes. Sus cuadros son considerados en la vecina nación de Colombia como patrimonio cultural de la Nación y están impedidos de salir del país. Merece particular atención el retrato del Arzobispo Mosquera que existía en la sacristía de la catedral de Bogotá hasta el año de 1897, en que fue asignado a otro lugar más conveniente y ambos creadores han sido honrados con monumentos públicos en reconocimiento a su cabal trayectoria artística. Nicolle heredó la versatilidad de talentos artísticos que poseía su padre, quien se empeñó además de como pintor, como cantante de ópera, como escritor, poeta y editor. Su amor por el "bel canto" le llevó a cumplir toda una temporada de ópera italiana, con el seudónimo italianizado de Garini, en el Teatro de la Academia de Música de Nueva York, personificando el repertorio del bajo cantante.
Por línea materna es descendiente de gente de pluma como su abuelo don Juan Díaz Soparda, preceptor e institutor y preceptor que fue de generaciones ya extintas, educado en Londres bajo el cuidado de su hermana doña Carmen Díaz de Hurtado, entonces esposa del Ministro Consejero de Gran Colombia en Inglaterra. Por sus antepasados paternos y maternos, su ascendencia procede de los pobladores iniciales de Tierra Firme y de eminentes miembros de la sociedad Gran Colombiana. Nicolasita realiza sus estudios en manos de una serie de institutrices, la primera una dama cubana, doña Cristina Medrano de Patterson, de la dama chilena María de Nelatón, de Sarah Cifuentes y de Margarita Roca. En la década de los ochenta ingresó, en París, a la escuela privada de la Señorita Carré, en donde su nombre se transforma a la vertiente francesa. Al volver a Panamá, ingresa al Colegio de la Esperanza que regentaron dos institutrices norteamericanas, miss MacCord y miss Howel. Por avatares de la fortuna continúa su educación en Cartagena bajo la tutoría del Dr. Juan Antonio Araújo, miembro de una célebre familia de preceptores. Finalmente, completa sus estudios, en los cuales estuvieron intensamente preocupados sus mayores, bajo las preceptivas de la señorita Manuelita Hurtado, hija de don Manuel José Hurtado, de las atenciones de Sofía Grisolle y principalmente de Manuel J. Ospino.
La educación en aquel tiempo tomaba en cuenta materias científicas, literarias y morales. Se añadía ya el de materias artísticas que su padre en persona supervisaba y que eran tema de conversaciones familiares y de sobremesa. Se comprueba con lo anterior que para garantizar la buena educación de los hijos es imprescindible el interés y el estrecho seguimiento de los padres. Al igual que su hermano Narciso GARAY, creció en un ambiente cultural muy rico. Además de Poetisa notable, fue música y pintora. Primera Directora del Conservatorio Nacional de Panamá y de los estudios secundarios femeninos en Panamá. Hizo sus estudios artísticos en Francia, durante el período de fuerte influencia francesa caracterizado por el intento de construcción del canal francés. Mujer sensible y extraordinariamente culta y discreta, su poesía es sentimental, intimista, de sugestiva musicalidad, refleja simpatía por el hombre y gusto particular por el paisaje.
Tempranamente demuestra Nicolle su inclinación por las bellas artes y la literatura. Alumna aprovechada manifiesta gusto por la declamación y la musicalidad de los versos, la lectura acuciosa y la música. Vive en un período de riqueza, auge y efervescencia cultural en Panamá, el período de la construcción del Canal Francés, período del Modernismo del Mundonovismo o Art-nuvoismo.
La influencia se deja ver en sus estudios en la Ciudad Luz, y en la transformación de su nombre a la variante francesa. Como toda modernista, es una devota de la forma musical del verso y de las exigencias de la estructura clásica de la poesía. Cultiva el soneto con gran acierto y se preocupa por los temas de la época: la mujer y su emergencia social, la incorporación de la mujer a la cultura y al trabajo, la maternidad, la muerte, los deberes filiales.
Su formación de pintora, música y literaria agudizan su sensibilidad y la convierten en una gran paisajista de la literatura; también, el contacto con la pintura de su padre, la carrera de cantante lírico del mismo, le proveen del gusto por la musicalidad de la palabra, la luz y los colores. A pesar de su cosmopolitismo, pues es una de las escritoras panameñas que más ha viajado, desde temprana edad fue políglota, alcanzó nivel de traductora poética y poetisa en francés e italiano, además de su español nativo; siente un profundo amor por la patria y sus paisajes y lo manifiesta en sus versos más lucidos. (Notas de Delia Cortés Márquez

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